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Los Ciegos

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Se hallaba el Buda en el bosque de Jeta cuando llegaron un buen número de ascetas de diferentes escuelas metafísicas y tendencias filosóficas.

Ascetas

Algunos sostenían que el mundo es eterno, y otros, que no lo es; unos que el mundo es finito, y otros, infinito; unos que el cuerpo y el alma son lo mismo, y otros, que son diferentes; unos, que el Buda tiene existencia tras la muerte, y otros, que no. Y así cada uno sostenía sus puntos de vista, entregándose a prolongadas polémicas.

Todo ello fue oído por un grupo de monjes del Buda, que relataron luego el incidente al maestro y le pidieron aclaración. El Buda les pidió que se sentaran tranquilamente a su lado, y habló así:

- Monjes, esos disidentes son ciegos que no ven.
- Que desconocen tanto la verdad como la no verdad ..
- tanto lo real como lo no real.
- Ignorantes, polemizan y se enzarzan como me habéis relatado.

Ahora os contaré un suceso de los tiempos antiguos.

Había un maharajá que mandó reunir a todos los ciegos que había en Sabathi y pidió que los pusieran ante un elefante y que contasen, al ir tocando al elefante, qué les parecía.

Unos dijeron, tras tocar la cabeza:
- Un elefante se parece a un cacharro

Los que tocaron la oreja, aseguraron:
- Se parece a un cesto de aventar

Los que tocaron el colmillo:
- Es como una reja de arado.

Los que palparon el cuerpo:
- Es un granero.

Y así, cada uno convencido de lo que declaraba, comenzaron a querellarse entre ellos.

El Buda hizo una pausa y rompió el silencio para concluir:
- Monjes, así son esos ascetas disidentes: ciegos, desconocedores de la verdad, que, sin embargo, sostienen sus creencias.

Maestro: la visión parcial entraña más desconocimiento que conocimiento.

Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle

La rosa y el sapo

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Había una vez una rosa roja muy bella.

Rosa roja

Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.

Indignada ante lo descubierto le ordena al sapo que se fuera de inmediato. El sapo muy obediente dijo:

- Esta bien, si así lo quieres.

Poco tiempo después el sapo pasa por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.

Le dijo entonces:

- Vaya que te ves mal.
- ¿Que te pasa?

La rosa contesta:

- Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día.
- No he vuelto a ser igual.

El sapo solo contesta:

- Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas.
- Y por eso siempre eras la más bella del jardín.

Maestro: todo está relacionado, existe un perfecto equilibrio, dependemos cada uno del otro.

Fuente: Internet, autor desconocido

¿Enseñar la iluminación?

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Convencido de la experiencia mística del Maestro, el rector de una prestigiosa Universidad quiso hacerle jefe del Departamento de Teología.

Universidad

Para ello entró en contacto con el más destacado de los discípulos del Maestro, el cual le dijo:

- El maestro insiste en la necesidad de ser iluminado, no en enseñar la iluminación.

El rector le contestó:

- ¿Y qué es lo que puede impedirle ser jefe del Departamento de Teología?

A lo que el discípulo le respondió:

- Lo mismo que le impediría a un elefante ser jefe del Departamento de Zoología.

Fuente: ¿Quién puede hacer que amanezca? de Anthony de Mello

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