1 respuesta

  1. germán flores reyes
    25/10/2011

    este cuento sufi nos da en tender que por muy sabios que sean los interlocutores, es necesario el lenguaje y todo lo que conlleva el discurso de este; es decir, gestos, movimientos de manos, cabeza y segas. para llegar a un entendimiento real de lo que el otro realmente te quiere decir. Sino pasa lo del cuento.

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