La Olla

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Olla barro

Nasrudin, un simpático maestro que vivió en Medio Oriente hace casi mil años, había tomado prestada una olla de su vecino. El tiempo pasaba y Nasrudin no devolvía la olla, por lo que el vecino llamó a su puerta.

- Maestro, si ya terminaste de usar la olla;
- ¿podría llevármela?
- Mi esposa la necesita hoy mismo.

Cuando Nasrudin volvió con la olla, el vecino se percató de que en su interior había una ollita.

- ¿Y esto qué es?
- ¡Felicidades, vecino! Tu olla dio a luz una ollita bebé, – dijo Nasrudin.

El vecino, encantado, agradeció a Nasrudin, tomó su olla y la ollita nueva, y se fue a casa. Unas semanas después, Nasrudin pidió prestada la olla nuevamente. Y una vez más, demoraba una eternidad en devolverla. El vecino no tuvo más remedio que volver a pedirla.

- ¡Ah!,- se lamentó Nasrudin – me temo que tu olla murió.
- Maestro, eso no es posible.
- ¡Una olla no puede morir!-, exclamó el incrédulo vecino.

- ¿Mi estimado amigo, si aceptaste que puede dar a luz por qué no puedes creer que también puede morir?

Maestro: lo único que busca el Ego es su propio provecho personal engañándose a sí mismo y llegando a creer lo increible si ello le beneficia. Al contrario se niega a aceptar lo que vaya contra su comodidad y lucro.

Fuente: tradicional Sufi

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