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Romper las ollas y hundir las naves

Hace más de 2.200 años, se desató una rebelión campesina contra la dominación de la dinastía Qin, la primera dinastía feudal de China. Xiang Yu, líder de la insurrección, con sus ocho mil seguidores, combatía en las zonas del curso inferior del río Huaihe. En una ocasión, Xiang Yu ordenó a todos sus seguidores a cruzar el río Zhanghe para atacar a dos mil soldados de la dinastía Qin comandados por el general Zhang Hang.

Barco chino

Después de atravesar el río, Xiang Yu dio la orden de que cada soldado tenía que llevar consigo comida suficiente para tres días, y después romper todas las ollas y hundir todos sus barcos. Ante tales instrucciones, los soldados preguntaron:

– ¿Por qué hemos de destruir los barcos?, ¿cuál será nuestra salida?
– La orden del comandante tiene que ser cumplida – dijo Xiang Yu a sus combatientes-.
– Ahora, sin ollas ni barcos, podremos luchar y avanzar. Retirarnos sería la muerte.

Los de Xiang Yu, privados de toda posibilidad de supervivencia, lucharon heroicamente contra el enemigo hasta derrotar a los dos mil soldados de la dinastía Qin.

Esta batalla dio gran fama a Xiang Yu, y veinte siglos han pasado desde que se originó este proverbio, pero aún hoy, los chinos lo utilizan para expresar la férrea determinación de hacer algo.

Fuente: cuento popular chino

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