1 respuesta

  1. Mari Lancaster
    18/11/2013

    También existiría el arte si los tiburones fueran hombres. Se pintarían lindos cuadros representando los dientes de los tiburones con soberbios colores, sus fauces floreadas cual jardines en los que podría corretearse deliciosamente. Los teatros del fondo del mar mostrarían valerosos pececillos nadando con entusiasmo en las fauces de los tiburones, y la música sería tan encantadora que a sus acordes todos los pececillos, con la orquesta delante de ellos, se precipitarían ensoñadoramente y absortos en las ideas más sublimes, en la garganta de lo tiburones. Tampoco faltaría una religión si los tiburones fueran hombres. Ella predicaría que la verdadera vida de los pececillos sólo comienza en la barriga de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres los pececillos ya no serían iguales como ahora. Algunos obtendrían cargos y se colocarían por encima de los demás pececillos. Los que fueran algo mayores podrían incluso comerse a los más chicos. Eso les proporcionaría excelentes resultados a los tiburones, pues así podrían obtener más a menudo bocados mayores. Y los pececitos mayores que detentaran los cargos velarían porque reinase el orden entre los pececillos para que éstos llegasen a ser maestros, oficiales, ingenieros, constructores de cajas y demás. En fin, la civilización reinaría por primera vez en los mares, si los tiburones fueran hombres.

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