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Prisa

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El Rabí de Berdichev, al ver a un hombre que andaba de prisa por la calle, sin mirar a derecha ni a izquierda, le preguntó:

Andar de prisa

- ¿Adónde corres así?
- A ganarme el sustento— respondió el hombre.
- ¿Cómo sabes con certeza – replicó el Rabí – que tu sustento galopa delante de ti y que has de perseguirlo a la carrera? ¿Quién sabe? Tal vez esté detrás de ti y sería más conveniente esperarlo en lugar de huir de él como haces.

Fuente: Internet, autor desconocido

Dos rabinos

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Dos Rabinos

Dos rabinos llegaron a un pueblo a predicar. Mientras uno hacía discursos eruditos de tipo dogmático, el otro compartía su fe a base de cuentos y de anécdotas. La gente abandonó pronto el primero para ir a escuchar al segundo. Aquel, después, abatido, se quejó a su compañero y recibió por respuesta esta parábola:

- Dos hombres llegan a una ciudad y se dedican a vender joyas. Uno vende perlas y piedras preciosas y el otro bisutería. ¿Quién crees que reunió más gente?

Maestro: evidentemente vende más quien vende bisutería, porque es lo que la mayoría puede comprar. Poco sirve decir verdades profundas si no están al alcance de los oyentes.

Fuente: autor desconocido

Desapego

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Vela

Un señor viaja desde un pueblo muy lejano para consultar a un rabino muy famoso. Llega a su casa y advierte, sorprendido, que los únicos muebles que dispone el sabio son un colchón en el suelo, dos bancos, una silla y una vela. El resto de la habitación está vacía.

El hombre consulta al rabino y este le contesta con verdadera sabiduría. Pero intrigado por la simplicidad del mobiliario, al final añade:
- ¿Le puedo hacer una consulta más?
- Si, desde luego.
- ¿Donde están sus muebles?
- ¿Dónde están los suyos?
- ¿Como que dónde están los míos? Yo estoy de paso – dice el hombre sin acabar de comprender.
- Yo también – le contesta el rabbino .

Fuente: autor desconocido

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