Jul 28
Había una vez una rosa roja muy bella.

Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.
Indignada ante lo descubierto le ordena al sapo que se fuera de inmediato. El sapo muy obediente dijo:
- Esta bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo pasa por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.
Le dijo entonces:
- Vaya que te ves mal.
- ¿Que te pasa?
La rosa contesta:
- Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día.
- No he vuelto a ser igual.
El sapo solo contesta:
- Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas.
- Y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Maestro: todo está relacionado, existe un perfecto equilibrio, dependemos cada uno del otro.
Fuente: Internet, autor desconocido
Jul 12
Cuando uno de los discípulos anunció su propósito de enseñar a otros la Verdad, el Maestro le propuso la siguiente prueba:
- pronuncia un discurso en mi presencia para que yo pueda juzgar si estas preparado.

El discurso fue realmente inspirado, y al acabar se acercó un mendigo al orador, que se puso en pie y regaló su capa al mendigo para edificación de la asamblea.
Más tarde le dijo el Maestro:
- tus palabras estuvieron llenas de unción, hijo mío, pero aún no estás preparado.
- ¿Por qué?, preguntó desilusionado el discípulo.
- Por dos razones: porque no has dado al mendigo la oportunidad de expresar sus necesidades y porque no has superado el deseo de impresionar a los demás con tu virtud.
Fuente: ¿Quién puede hacer que amanezca? de Anthony de Mello
Jul 06
Dos ratones cayeron dentro de un jarro que estaba lleno de leche.

Al ser el borde del jarro demasiado alto, quedaron atrapados en el recipiente y no les quedaba otra opción que nadar frenéticamente para evitar que se hundieron. Llevaban nadando más de dos horas cuando uno de los dos perdió toda esperanza y abandonó la lucha. Dejo de nadar y se ahogó.
El otro ratón estaba también muy cansado, pero decidió seguir luchando hasta el límite de sus fuerzas. Nadó y nadó sin descanso. Cuando ya no le quedaba fuerza alguna de repente la leche se convirtió en mantequilla y el ratoncillo, apoyándose sobre esta materia más sólida, pudo saltar por encima del borde y escapó.
Maestro: no te rindes en los momentos duros; mantén la esperanza.
Fuente: una leyenda muy antigua de raíz hinduísta
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