Jul 26
Amanecía. Una mujer muy santa se estaba dando un apacible baño totalmente desnuda.

De repente, un yogui vino a darle un recado y la sorprendió en su desnudez. Desconcertado y sorprendido, se dio rápidamente media vuelta y se dispuso a alejarse de la mujer, pero ella le reprendió en los siguientes términos:
- ¿Por qué te vuelves?
- Si me pudieras ver como a las vacas pastando en los campos, también desnuda, no tendrías necesidad de marcharte. Si no te comportas con naturalidad al verme desnuda, es que todavía haces diferencia entre tú y yo; todavía estás atrapado en la dualidad y el deseo.
El yogui comprendió en profundidad la verdad que brotaba de los sabios labios de la mujer, se puso ante ella de rodillas y comenzó a exclamar:
- !Madre, madre, madre!
Maestro: Tú y Yo se funden en la unidad del Ser como se funde la escarcha con los primeros rayos del sol al despuntar el día.
Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle
Jul 24
Nos aproximamos al maestro y, quizá con algunas dificultades, logramos que nos conceda una entrevista.

Habíamos pensado nuestras preguntas con gran cuidado, pero cuando estamos a punto de abrir la boca, él grita: “Jo”, con todo el volumen de su voz. Nos sentimos desbordados y él nos pregunta qué es lo que nos confunde.
Empezamos diciendo:
- Bueno, vino a preguntar ..
Pero él nos interrumpe:
- Y ya te he contestado.
- Pero yo no ..
Y de nuevo:
- Jo! – gritado desde las profundidades de su vientre
Fin de la entrevista.
Fuente: memorias Alan Watts
Jul 23
Cuando Dogen regresó de China, tras haber estudiado allí el zen durante años, le preguntaron:
- ¿Qué clase de nobles enseñanzas has traído?

A lo que él contestó:
- He vuelto con las manos vacías.
Maestro: el desapego es uno de los grandes retos en el camino de crecimiento. Por lo tanto volver con las manos vacías es lo máximo.
Fuente: tradiconal Zen
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