Bienvenido al mundo mágico de los cuentos :-)

¡EMPIEZA EL DIA CON UN CUENTO! ... publicamos cada día cuentos nuevos.

La llave de la felicidad

india 3 comentarios »

La llave de la felicidad

El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado.

Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.

Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo. Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cual sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad. Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo.

¿Dónde ocultarla?”, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.

Maestro: Busca dentro de ti mismo. “Desafía” a Dios y róbale la suprema felicidad.

Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle

Prosperidad

zen Incluir comentario »

Un hombre rico le pidió una vez a Sengai que escribiese unos versos para la prosperidad de su familia. Un símbolo que pudiera ser pasado de generación en generación.

Prosperidad

Sengai tomo una gran hoja de papel y escribió:
- El padre muere, el hijo muere, el nieto muere.

El hombre rico se enfadó muchíssimo:
- ¡Te he pedido que escribas algo para la felicidad de mi familia! ¿Porqué te ries de mi?

- No pretendía reirme de ti – explicó Sengai
- Si antes que tu mueras lo hiciese tu hijo, esto te causaría gran dolor. Si tu nieto muriese antes que tú y tu hijo, a ambos os partiría el corazón. Si en tu familia, generación tras generación muriesen en el orden que he escrito, seguirían el curso natural de la vida. Yo a esto lo llamo prosperidad.

Fuente: Internet, autor desconocido

2010 © Contarcuentos