Bienvenido al mundo mágico de los cuentos :-)

¡EMPIEZA EL DIA CON UN CUENTO! ... publicamos cada día cuentos nuevos.

Ataúd

sufies Incluir comentario »

Un grupo de religiosos se encontraron en una reunión. Como no tenían nada que hacer, comenzaron a hablar sobre cualquier asunto. Uno de ellos preguntó:

ataúd

- En un entierro, ¿se debe caminar a la derecha del ataúd?

Inmediatamente, el grupo se dividió: una mitad decía que a la derecha y la otra que a la izquierda. Así seguieron discutiendo sin llegar a ningún acuerdo. Entonces, pasó Nasrudin y lo detuvieron para conocer su opinión.

Él se rió y dijo:

- Eso no importa, mientras tú no estés dentro del féretro.

Maestro: el humor nos salva muchas veces del miedo a la muerte

Fuente: Cuentos Sufis, la filosofía de lo simple

La esencia

india Incluir comentario »

Era un apacible día luminoso, de esos que se suceden en la India. Estaban paseando por el bosque un abuelo y su nieto.

Fruta

El niño gozaba del espiritu del buscador, de aquél que quiere hallar respuestas a los grandes misterios de la existencia. De repente, dijo:
- Abuelo, ¿qué sucede cuando el cuerpo muere?

La voz cansada pero cariñosa del abuelo, dijo:
- Mi querido nieto, el cuerpo muere, pero el ser (sí-mismo) nunca muere. Él está en tí y en mí y en todos los seres, pero es también el ser de todo el universo. Es la esencia sutil que todo lo anima.
- Abuelo, perdona, pero no termino de comprender lo que quieres decirme – replicó con respeto el jovencito.

En el perfecto silencio del bosque, el abuelo y el nieto siguieron paseando. De pronto, el abuelo dijo:
- Ve hasta aquel árbol y coge un fruto de sus ramas.

El niñito fue hasta el árbol y cogió uno de sus frutos. Luego volvió hasta su abuelo y se lo mostró. El anciano dijo:
- Ahora quita la cáscara a ese fruto y dime qué ves.
- El fruto, abuelo.
- Abre el fruto. ¿Qué ves?
- Granos, abuelo.
- Coge un grano y ábrelo. ¿Qué ves?
- Minúsculos granitos, abuelo.
- Abre uno. ¿Qué ves ahora?
- Abuelo, nada. No hay nada dentro.

Y el abuelo explicó:
- Esa esencia sutil que tus ojos no pueden ver, querido mío, esa esencia sutil es el ser. Mantiene en pie al gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí, como hace que el fuego arda y el río fluya. No ves esa esencia sutil, pero está ahí.

El niño sonrió satisfecho, agarrándose a la mano caliente de su abuelo. El anciano y el muchachito siguieron caminando por el bosque.

Maestro: de lo infinito a lo infinitesimal, todo está animado por el ser y más aún: todo es el ser.

Fuente: un pasaje de los Upanishads encontrado en cuentos espirituales de la India – Ramiro A. Calle

Cita con la Muerte

sufies 4 comentarios »

La Muerte

Vivía en Bagdad un comerciante llamado Zaguir. Hombre culto y juicioso, tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apreciaba mucho. Un día, mientras Ahmed paseaba por el mercado de tenderete en tenderete, se encontró con la Muerte que le miraba con una mueca extraña. Asustado, echó a correr y no se detuvo hasta llegar a casa. Una vez allí le contó a su señor lo ocurrido y le pidió un caballo diciendo que se iría a Samarra, donde tenía unos parientes, para de ese modo escapar de la Muerte. Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz de su cuadra, y se despidió diciéndole que si forzaba un poco la montura podría llegar a Samarra esa misma noche. Cuando Ahmed se hubo marchado, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la muerte paseando por los bazares.

- ¿Por qué has asustado a mi sirviente? – preguntó a la Muerte.
- Tarde o temprano te lo vas a llevar, déjalo tranquilo mientras tanto.
- No era mi intención asustarlo -se excusó ella – pero no pude ocultar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Samarra.

Fuente: sufi tradicional

2010 © Contarcuentos