Horizonte

Sentado en la playa
dirigía mis ojos
al horizonte.
Allí donde
ni los barcos pueden ir.
En realidad no era posible verlo,
pero lo veía, cada vez más claro
y claro.
Impresionado quitaba mi vista de allí
y miraba alrededor mio.
No había nadie,
no había nada.
Estaba absolutamente solo
en un vacio total.
Y desde lejos me invitaba
un horizonte desabordante.


poema escrito por Joost Scharrenberg