Jarrón precioso

Un general estaba en su casa, apreciando su colección de antigüedades, cuando de repente casi se le cae un precioso jarrón.

– ¡Oh! ¡Qué susto! – exclamó, y luego pensó:
– He dirigido millares de soldados, me he enfrentado a situaciones de vida o muerte y jamás me atemoricé. ¿Por qué será que hoy, a causa de una vasija, me he asustado de esa manera?

De repente comprendió que el deseo de lo impermanente que albergaba su mente era la causa de su miedo. Entonces, sin más, arrojó la valiosa vasija y la rompió.

Fuente: tradicional Zen