Curso de 1 día mindfulness en el aula ¿como acompañar a los niños en su práctica de mindfulness? Sábado 14 de marzo en Barcelona, bonificable para docentes.

Cuentan que había una vez un señor que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: su hijo había muerto. Desde la muerte y durante años no podía dormir. Lloraba y lloraba hasta que amanecía.

lagrimas

Un día, aparece un ángel en su sueño.

Le dice:
– Basta ya.
– Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más.

El ángel le dice:
– ¿Lo quieres ver?

Entonces lo agarra de la mano y lo sube al cielo.
– Ahora lo vas a ver, quédate aquí.

Por una acera enorme empieza a pasar un montón de chicos, vestidos como angelitos, con alitas blancas y una vela encendida entre las manos, como uno se imagina el cielo con los angelitos.

El hombre dice:
– ¿Quiénes son?

Y el ángel le responde:
– Éstos son los niños que han muerto en estos años
– Y todos los días hacen este paseo con nosotros, porque son puros.
– ¿Mi hijo está entre ellos?
– Sí, ahora lo vas a ver.

Y pasan cientos y cientos de niños.
– Ahí viene- avisa el ángel.

Y el hombre lo ve. Radiante, como lo recordaba. Pero hay algo que lo conmueve: entre todos es el único chico que tiene la vela apagada, y él siente una enorme pena por su hijo. En ese momento el niño lo ve, viene corriendo y se abraza a él. Él lo abraza con fuerza y le dice:
– Hijo, ¿ por qué tu vela no tiene luz?
– ¿No encienden tu vela como a los demás?
– Sí, claro papá, cada mañana encienden mi vela igual que la de todos.
– Pero, ¿sabes qué pasa?
– Cada noche tus lágrimas apagan la mía.

Fuente: autor desconocido