Cuando un monje preguntó a su maestro si debía leer los sutras, este replicó así:

El Sol

– Aquí no hay senderos laterales ni atajos.
– Las montañas permanecen todo el año frescas y verdes.
– Tanto al este como al oeste, en cualquier dirección, puedes dar un bello paseo.

El monje pidió explicaciones más explícitas, y el maestro contestó:

– No es culpa del sol si el ciego no puede encontrar su camino.


Maestro: no confundes el medio con el objetivo; la verdad ya está en ti, unicamente hay que encender la luz.

Fuente: tradicional Zen