Unos niños jugaban en una playa con unas gaviotas.

Gaviotas

Las aves venían sin ningun temor a posarse en los brazos de los chiquillos, que bailaban con ellas.

Cuando regresaron a sus casas, por la noche, su padre les dijo:

– Me he enterado de que habéis estado jugando con las gaviotas.
– Coged algunas mañana para que también yo pueda jugar con ellas.

Cuando al día siguiente los niños se dirigieron a la orilla del agua, ninguna gaviota vino a volar cerca de ellos. Se quedaron lejos, planeando por los aires.

Maestro: los pájaros presintieron que querían apresarlos. Algunas cosas son a veces maravillosas, pero cuando uno quiere hacerlas suyas, pierden toda su magia, ya no nos pertenecen.

Fuente: la sabiduría de los cuentos de Alejandro Jodorowsky