El león fue atacado por un enemigo muy pequeño: un mosquito.

Mosquito

Fue en vano que el león intentó defenderse; el mosquito le picó y picó. El enorme cuerpo del león, el orgulloso rey de la selva, acabó hinchado por el veneno de tantas picaduras. Sin fuerzas ya y malparado se dejó caer aceptando su derrota. Le había ganado el mosquito. ¡Derrotado un insecto insignificante!

El mosquito, orgulloso de su victoria y haciendo piruetas al aire, se alejó con la barriga llena de jugosa sangre real sin darse cuenta de la tela de araña en que se enredó por no estar atento al vuelo. El presuntuoso mosquito acabó engordando la araña.

¡Qué poco dura el orgullo!

Maestro: vale más no presumir de las cosas y de nuestros valores.

Fuente: autor desconocido.