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  1. María Lucía Patiño G.
    29/02/2012

    No recibimos de “los demás”, sino a través de “los demás” de las manos del AMOR. DAR Y RECIBIR son dos caras de una misma moneda. El que sabe dar y no sabe recibir, en el fondo da para a través de ellos obtener reconocimiento de “los demás”. En el fondo está tan identificado con su ego que el que sólo sabe recibir y nunca abre su corazón -si mano- para dar. El que -por igual- DA Y RECIBE es porque sabe que no son “los demás”, en realidad, los que le dan o a los que da, sino que es el AMOR el ÚNICO que DA. E inclina su cabeza tanto para DAR como para RECIBIR, porque en ambos casos sabe que está es agradeciendo haber sido escogido por el AMOR como su humilde instrumento.

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