Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.

Sábanas

La primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer vió a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero y dijo:

– ¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero!
– ¿Quizás necesita un jabón nuevo?
– Me agradaría ayudarla a lavar las sábanas.

El marido miró y quedó callado. Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropas al sol y el viento. Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpias, y dijo al marido:

– Mira, ella aprendió a lavar la ropa …
– ¡Qué bien!

El marido le respondió:

– Mmm … no es lo que piensas.
– Hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana.

Maestro: todo depende del estado de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, conviene que averiguamos si hemos limpiado el corazón para poder ver más claro.

Fuente: autor desconocido Internet

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