En una ocasión, cuando yo era joven y engreído, me acerqué a un derviche que predicaba y escuché su lección. Él se dirigió a mí y me llamó ‘murshid’, que es un título de respeto hacia un maestro, y eso me hizo sentirme muy bien.

Por eso me quedé con él para seguir escuchándole y lo acompañé cuando acabó la lección.

 

 

En el camino hacia su casa el mismo derviche se encontró con un policía y lo llamó ‘murshid’. Eso no me gustó. Luego se encontró con un mendigo y también le llamó ‘murshid’. Eso ya era demasiado, y protesté ante el derviche.

Él me explicó: ‘Para mí todos son maestros pues de todos tengo que aprender. Todos y todo representa a Dios para mí. Todos pueden enseñarte algo si estás dispuesto a aprender. Y no aprenderás qué es de verdad Dios hasta que no lo veas en todos’.”

Hazrat Inayat Khan, Tales, Souvenir Press, London, 1993, p. 193