Murshid

En una ocasión, cuando yo era joven y engreído, me acerqué a un derviche que predicaba y escuché su lección. Él se dirigió a mí y me llamó ‘murshid’, que es un título de respeto hacia un maestro, y eso me hizo sentirme muy bien. Por eso me quedé con él para seguir...

El talento

– Maestro, tengo un problema con mi hijo – Me trajo las notas del colegio, una alta calificación en dibujo y una pésima calificación en matemáticas. – ¿Qué harás? – dijo el maestro – ¡Lo pondré de inmediato a tomar clases particulares con...

Cortar vínculos de dependencia

Cuando el maestro se hizo viejo y enfermó, los discípulos no dejaban de suplicarle que no muriera. El maestro les dijo: – Si yo no me voy, ¿cómo podréis llegar a ver? – ¿Y qué es lo que no vemos mientras tú estás con nosotros? – preguntaron ellos....

Picar para curar

Cuento Sufi del libro “El buscador de la verdad” de Idries Shah. Había una vez dos personajes en la ciudad de Bistam que se aborrecían mutuamente debido a una vieja rivalidad. Ambos, casualmente, querían estudiar los secretos del orígen y el destino del hombre con el...

El hombre santo

La voz se propagó a través de la campiña, sobre el sabio hombre santo que vivía en una casa pequeña encima de la montaña. Un hombre de la aldea decidió hacer el largo y difícil viaje para visitarlo. Cuando llegó a la casa, vio a un viejo criado al interior, que lo...

No dividas y reinarás

Cuentan que lo único que cierto sabio sufí dejó en herencia a sus cinco discípulos fue una hermosa alfombra de oración cuadrada. Cuando hubo pasado el duelo por la muerte de su maestro, los discípulos decidieron separarse. Cada uno quería quedarse con una parte de la...

El maestro perfecto

Cuentan que cierto hombre decidió que tenía que buscar al maestro perfecto. Leyó muchos libros, visitó sabio tras sabio, escuchó, conversó y observó sus prácticas espirituales, pero siempre acababa dudando o sin estar seguro. Transcurieron viente años hasta que...

Fuego

El maestro Zen Mu-nan sabía que no tenía más que un sucesor: su discípulo Shoju. Un día le hizo llamar y le dijo: – Yo ya soy un viejo, Shoju, y eres tú quien debe proseguir estas enseñanzas. Aquí tienes un libro que ha sido transmitido de maestro a maestro...